Ayuntamiento de Villafranca de los Caballeros

3 marzo 2021Josephine Garis Cochrane (Condado de Ashtabula, Ohio, 8 de marzo de 1839 – Chicago, Illinois, 3 de agosto de 1913) (74 años) fue una inventora estadounidense. Inventó el primer lavavajillas comercialmente exitoso, que construyó junto con el mecánico George Butters.

Biografía

Josephine era hija de John Garis, un ingeniero civil, e Irene Fitch Garis. Tenía una hermana, Irene Garis Ransom. Su abuelo, John Fitch, patentó un barco de vapor. Creció en Valparaíso, Indiana, donde fue a un colegio privado hasta que se incendió.

Tras trasladarse al condado de Shelby (Illinois), Josephine se casó con William Cochran, político y comerciante, el 13 de octubre de 1858. Su marido murió cuando tenía 45 años, dejándola arruinada y con deudas, lo que le motivó para desarrollar el lavavajillas. Mantuvo el apellido de su marido, Cochran, pero añadió la «e» después de su muerte. El matrimonio tuvo dos hijos, Hallie, que murió con dos años y Katharine.

Josephine murió el 3 de agosto de 1913 de un derrame cerebral o agotamiento en Chicago y fue enterrada en el cementerio Glenwood de Shelbyville en Illinois.

El lavavajillas de Cochrane

Otros intentos habían sido hechos para producir un lavavajillas comercialmente viable. En 1850, Joel Houghton diseñó un lavaplatos a manivela. En la década de 1860s, L. A. Alexander mejoró en el dispositivo con un mecanismo para girar una bandeja con platos en una cuba de agua. Tampoco de estos aparatos fueron particularmente eficaces.

Josephine, diseñó el primer modelo de su lavavajillas en la cabaña detrás de su casa. George Butters era un mecánico que ayudó en la construcción del primer lavavajillas; también trabajó en la primera fábrica de lavavajillas. Para construir la máquina, primero midió los platos y diseñó compartimentos de cable para que cupiera tanto platos como tazas, o salseras. Dichos compartimentos los introdujo dentro de una rueda que reposaba horizontal dentro de una caldera de cobre y un motor hacía girar la rueda, al mismo tiempo que el agua caliente jabonosa, proveniente de la caldera, rociaba los platos. Su lavavajillas fue el primero en utilizar agua a presión en vez de un estropajo para limpiar los platos dentro de la máquina. Su invento se expuso en 1893, en la Exposición Mundial Colombina de Chicago y ganó el primer premio por «La mejor construcción mecánica, duradera y adaptada al ritmo de trabajo». La noticia de su invento se difundió, y pronto recibió pedidos de su lavadora de platos para restaurantes y hoteles de Illinois, patentó su diseño y lo empezó a producir. El negocio de su fábrica, Garis-Cochran, empezó en 1897. No es hasta 1949 cuando su lavavajillas llegó a ser el típico utensilio de casa. Comenzó a ser más conocido y la mayoría de los hogares tenían la capacidad para tener uno de esos lavavajillas en aquella época. Estos primeros lavavajillas requerían una gran cantidad de agua caliente, las casas deben ser modificadas con la apropiada fontanería para estas nuevas tecnologías.

FUENTE: https://es.wikipedia.org/wiki/Josephine_Cochrane

1 Enero 2021Katalin Karikó (Kisújszállás,, 17 de enero de 1955) es una bioquímica húngara especializada en mecanismos mediadores de ARN. Su investigación ha sido el desarrollo de ARNm transcrito in vitro para terapias de proteínas. Es vicepresidenta senior de BioNTech RNA Pharmaceuticals.

El trabajo de Karikó incluye la investigación científica de la activación inmune mediada por ARN que resulta en el co-descubrimiento de las modificaciones de nucleósidos que suprimen la inmunogenicidad del ARN. ​ Se considera que esto permite el uso terapéutico del ARNm. Es titular de patentes concedidas en los Estados Unidos para la aplicación de ARN no inmunogénico modificado por nucleósidos. Fue cofundadora y CEO de RNARx de 2006 a 2013. Karikó es la madre de la dos veces medallista de oro olímpica, Susan Francia.

Sus investigaciones y especializaciones incluyen la terapia génica basada en el ARN mensajero, las reacciones inmunes inducidas por el ARN, las bases moleculares de la tolerancia a la isquemia y el tratamiento de la isquemia cerebral. El trabajo y la investigación de Karikó ha contribuido al esfuerzo de BioNTech para crear células inmunes que produzcan antígenos de vacunas; la investigación de Karikó reveló que la respuesta antiviral del ARNm dio a sus vacunas contra el cáncer un impulso adicional en la defensa contra los tumores. En 2020 esta tecnología se utilizó dentro de la vacuna para la COVID-19 (Tozinameran) que se produce conjuntamente por Pfizer y BioNTech. La bioquímica pasó 40 años trabajando en la sombra y desarrollando avances claves para las inyecciones de dichas farmaceúticas.

Una mujer nacida en una pequeña ciudad húngara y que creció feliz en una casa de adobe sin agua corriente ni electricidad es hoy una de las científicas más influyentes del planeta. Sus descubrimientos han sido fundamentales para hacer posibles las dos principales vacunas que pueden sacarnos de esta pandemia.

Yo era una niña feliz. Mi padre era carnicero y me gustaba mirarle trabajar, observar las vísceras, los corazones de los animales, quizás de ahí me vino la vena científica”, cuenta Karikó a este diario desde su casa en las afueras de Filadelfia, en EE UU. Después de estudiar Biología en Hungría, Karikó fue a EE UU para hacer el doctorado en 1985 y jamás regresó. “Estuve a punto de ir a España con el grupo de Luis Carrasco, que estaba interesado en mi trabajo, también a Francia, pero la Hungría comunista ponía las cosas muy difíciles”,

Ahora parece increíble pero, durante toda una década, la de los noventa, nadie apoyó la idea de Karikó: hacer tratamientos y vacunas basadas en la molécula del ARN, exactamente la misma que usan las de Moderna y BioNtech contra el coronavirus. Recibía una carta de rechazo tras otra de instituciones y compañías farmacéuticas cuando les pedía dinero para desarrollar esta idea”, explica esta bioquímica de 65 años nacida en Kisújszállás, a unos 100 kilómetros de Budapest. Ella misma enseña en sus charlas una carta de la farmacéutica Merck & Co (MSD) rechazando su petición de 10.000 dólares para financiar su investigación. Ahora Moderna y BioNTech han recibido cientos de millones de euros de fondos públicos para desarrollar en tiempo récord sus vacunas de ARN mensajero, la misma idea que Karikó y otro pequeño grupo de científicos intentó impulsar hace 30 años sin éxito.

 

FUENTES: https://es.wikipedia.org/wiki/Katalin_Karik%C3%B3

Katalin Karikó: La madre de la vacuna contra la covid: “En verano podremos, probablemente, volver a la vida normal” | Ciencia | EL PAÍS (elpais.com)

2 Febrero 2021Inés Suárez, (Plasencia, Extremadura, 1507-Santiago, Chile, 1578) fue una conquistadora y militar española, conocida por su notable papel en el período de la Conquista de Chile. Formó parte de la expedición a Chile de Pedro de Valdivia, siendo la primera española en pisar dicho territorio. Además participó en la fundación de la actual ciudad de Santiago de Chile (por aquel entonces, «Santiago de Nueva Extremadura») y fue figura clave en su defensa durante el asedio mapuche de 1541.  Existe una  serie de TV que adapta su vida y andaduras: “Inés del Alma mía” (basado en una novela de Isabel Allende con el mismo título).

Inés Suárez nació en Plasencia en 1501. Su madre, quien le enseñó el oficio de costurera, pertenecía al pueblo llano. Tenía una hermana llamada Asunción.. En 1526, a la edad de 19 años, conoció a quien sería su primer esposo, Juan de Málaga. De este matrimonio no nacieron hijos. Entre 1527 y 1528 Juan, su marido, se embarcó con rumbo a Panamá e Inés permaneció en España esperándole. Pasaron los años y solo recibió noticias de él desde Venezuela. En 1537 consiguió la licencia del rey y se embarcó hacia las Indias en busca de su marido. En 1537 cuando contaba con algo menos de 30 años de edad llegó a América en la búsqueda de su esposo del que solo tuvo información con motivo de su muerte en la Batalla de las Salinas Como compensación por ser viuda de un soldado español recibió más tarde una pequeña parcela de tierra en el Cuzco donde se instaló así como una encomienda de indígenas

En Cuzco conoció a Pedro de Valdivia, maestre de campo de Francisco Pizarro y posterior conquistador de Chile, recién vuelto tras la batalla de las Salinas (1538) y cuya encomienda era colindante con la suya.  A finales de 1539, decidió marchar junto a Pedro de Valdivia en su expedición a las tierras de Chile. Para ello Valdivia solicitó autorización para ser acompañado por Inés, la que Pizarro concedió mediante carta, aceptando que la mujer le asistiese como sirviente doméstico, pues de otro modo la Iglesia hubiese objetado a la pareja. En el viaje, Inés prestó diversos servicios a la expedición, por lo que fue considerada entre sus compañeros de viaje, según Tomás Thayer Ojeda, como «una mujer de extraordinario arrojo y lealtad, discreta, sensata y bondadosa, y disfrutaba de una gran estima entre los conquistadores».

A los 11 meses de viaje (1540), la expedición arriba al valle del río Mapocho. Ya a punto de derrotar a los españoles, los indígenas de pronto abandonaron las armas y huyeron en estampida, logrando ser capturados algunos de ellos. Posteriormente los cautivos declararían haber visto «a un hombre montado sobre un caballo blanco que, empuñando una espada, bajó de las nubes y se abalanzó sobre ellos», siendo esta misteriosa aparición la que provocó su huida. Los españoles consideraron que la milagrosa aparición no era sino Santiago, por lo que, en señal de agradecimiento, dieron el nombre de Santiago de la Nueva Extremadura a la recién fundada ciudad con fecha 12 de febrero de 1541. En septiembre de 1541, Valdivia y tropas auxiliares incas abandonaron la ciudad para sofocar una rebelión de los indígenas cerca de Cachapoal. En septiembre, jinetes españoles salieron de la ciudad para enfrentarse a los indígenas, cuyo número en un principio se estimaba en 8000 hombres, y posteriormente 20 000. Pese a contar los españoles con caballería y mejores armas, los indígenas eran una fuerza superior. Durante el ataque, la labor de Inés había consistido en atender a heridos y desfallecidos, curando sus heridas y aliviando su desesperanza con palabras de ánimo, además de llevar agua y víveres a los combatientes y ayudando incluso a montar a caballo a un jinete cuyas serias lesiones le impedían hacerlo solo. Pero aún tendría que desempeñar un papel decisivo en la lucha: viendo en la muerte de los siete caciques la única esperanza de salvación para los españoles, Inés propuso decapitarlos y arrojar sus cabezas entre los indígenas para causar el pánico entre ellos. Afirma un testimonio que «salió a la plaza y se dispuso frente a los soldados, enardeciendo sus ánimos con palabras de tan exaltadas alabanzas que la trataron como si fuese un valiente capitán, y no una mujer disfrazada de soldado con cota de hierro». Avivado el coraje de los españoles, estos aprovecharon el desorden y la confusión causada entre los indígenas al topar con las cabezas decapitadas de sus caciques, logrando poner en fuga a los atacantes. La acción de Inés en esta batalla sería reconocida tres años después (1544) por Valdivia, quien la recompensó concediéndole una condecoración. A la luz de los hechos posteriores, la unión de más de diez años entre Pedro de Valdivia e Inés Suárez no era bien vista entre algunos vecinos de marcado fervor religioso, hecho que se sumaba a otras críticas hacia el gobernador. Valdivia salió hacia el Perú en 1548 junto a Gerónimo de Alderete a buscar ayuda y afianzamiento como gobernador ante el representante de la corona en el Perú, y tuvo que  ser juzgado por numerosos cargos en su contra, entre ellos la unión ilegítima con Inés Suárez. El virrey Pedro de la Gasca, después de escuchados los alegatos, lo exonera de todos los cargos, excepto en lo relacionado con Inés Suárez. . La Gasca ordena imperativamente a Pedro de Valdivia que termine su relación con Inés Suárez, ordenándole casarla con un vecino de su elección, recomendándole seguir las directivas de la iglesia respecto de su legítimo matrimonio con Marina Ortiz de Gaete. El virrey, como sacerdote, no podía hacer la vista gorda ante una relación extramarital pública y notoria.

Tras casarse con Rodrigo Quiroga, Inés se caracterizó por llevar una vida tranquila. Ambos fueron personas principales en Chile, y contribuyeron a la construcción de templos (Merced y Montserrat), en Santiago así como hospitales y colegios. No tuvieron hijos, ya que Inés era estéril, aunque Rodrigo de Quiroga ya tenía una hija mestiza, nacida antes del matrimonio con Inés. La muerte de Inés se produjo alrededor del año 1580, ya de avanzada edad, el mismo año en que murió su marido.

 

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/In%C3%A9s_Su%C3%A1rez

DICIEMBRE 2020Infancia

Hija de maestros en educación, el padre fue bielorruso y la madre, ucraniana. Aleksiévich nació en el pueblo de Stanislav, en la Ucrania socialista, pero se crio en la República socialista de Bielorrusia. Estudió periodismo en la Universidad de Minsk desde 1967 y al graduarse marchó a la ciudad de Biaroza, en el óblast o provincia de Brest, para trabajar en el periódico y en la escuela locales como profesora de historia y de alemán. Durante ese tiempo se debatió entre la tradición familiar de trabajar en la enseñanza y el periodismo.

Periodismo

Fue reportera en la prensa de Narowla, en el óblast o provincia de Gómel. Desde sus días de escuela había escrito poesía y artículos para la prensa escolar y también en la revista literaria Neman de Minsk, donde publicó sus primeros ensayos, cuentos y reportajes.

El escritor bielorruso Alés Adamóvich la inclinó a la literatura apoyando un nuevo género de escritura polifónica que denominó «novela colectiva», «novela-oratorio», «novela-evidencia» o «coro épico», entre otras fórmulas. En sus textos a medio camino entre la literatura y el periodismo usa la técnica del collage que yuxtapone testimonios individuales, con lo que consigue acercarse más a la sustancia humana de los acontecimientos. Para esto tuvo que transformarse en viajera y visitar casi toda la Unión Soviética. Usó este estilo en su primer libro La guerra no tiene rostro de mujer (1985), en el que, a partir de entrevistas, abordó el tema de las rusas que participaron en la II Guerra Mundial. El estreno de la adaptación teatral en Moscú supuso un gran antecedente en la glásnost o apertura del gobierno soviético iniciada por su dirigente Mijaíl Gorbachov. 

En Tsínkovyie málchiki (Los chicos de zinc, traducida a veces como Ataúdes de zinc), 1989, compila un mosaico de testimonios de madres de soldados soviéticos que participaron en la Guerra de Afganistán; en Zacharóvannye smertiu (Cautivos de la muerte), 1993, ofrece la visión de aquellos que no pudieron sobrevivir a la idea de la caída del gobierno soviético y se suicidaron. Voces de Chernóbil (1997), uno de los pocos libros suyos traducidos al castellano (2006), expone el heroísmo y sufrimiento de quienes se sacrificaron en la catástrofe nuclear de Chernóbil. Libro traducido a veinte idiomas, todavía sigue prohibido en Bielorrusia. En su última obra, Época del desencanto. El final del homo sovieticus, publicado a la vez en alemán y en ruso en 2013, procura hacer un retrato generacional de todos los que vivieron la dramática caída del estado comunista soviético. También ha compuesto numerosos guiones para documentales y varias obras de teatro.

Su obra es una crónica personal de la historia de los hombres y mujeres soviéticos y post soviéticos, a los que entrevistó para sus narraciones durante los momentos más dramáticos de la historia de su país, como por ejemplo la II Guerra Mundial, la Guerra de Afganistán, la caída de la Unión Soviética y el accidente de Chernóbil. Enfrentada al gobierno y la censura del presidente de Bielorrusia Aleksandr Lukashenko, abandonó Bielorrusia en el año 2000 y estuvo viviendo en París, Gotenburgo y Berlín. En 2011, Aleksiévich volvió a Minsk. Varios libros suyos fueron publicados en Europa, Estados Unidos, China, Vietnam e India. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 2015. Es la primera escritora de no ficción con este premio en un siglo.

En las elecciones presidenciales en Bielorrusia de 2020 Aleksiévich apoyó públicamente a la opositora Tijanóvskaya y recordó que cuando escribió un libro sobre el papel de la mujer en la Segunda Guerra Mundial comprendió que las mujeres son "la vanguardia de la sociedad". El 12 de agosto de 2020, Svetlana Aleksiévich hizo un llamamiento a Aleksandr Lukashenko para que abandone el poder: "¡Vete antes de que sea tarde, antes de que hundas al pueblo en un terrible abismo, el abismo de la guerra civil! ¡Vete!".

 

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Svetlana_Aleksi%C3%A9vich