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  • La Policía Local nos recuerda que determinados componenetes pueden ser peligrosos si estás expuestos a altas temperaturas.

La temperatura interior de un coche al sol en pleno verano puede superar fácilmente los 60 grados. Revisar todo aquello que dejamos en el habitáculo o el maletero es fundamental para evitar problemas.

Gel hidroalcohólico: no solo pierde sus características y estabilidad, ya que el poder desinfectante del gel disminuye, sino que podría generar quemaduras si se aplica a altas temperaturas, sin olvidar que tiene componentes inflamables y eso puede suponer un peligro.

Mecheros: Además de existir muchas probabilidades de que estallen, la explosión puede provocar desde un incendio si ésta tiene lugar en los asientos, hasta una rotura de luna por el impacto.

Aparatos electrónicos: MP3, móviles, GPS, cámaras… Su olvido en el interior del coche es muy frecuente, pero esta distracción puede salirnos cara si ocurre en verano. El calor puede provocar que los químicos que conforman nuestras baterías (ya sean de níquel o litio) se combinen de forma inadecuada, causando incluso la explosión de la batería si fallan los mecanismos de seguridad del terminal.

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